sábado, 18 de junio de 2016

Por qué el copago no es la solución, y sí la educación en salud

Para estrenar este blog, no hay mejor tema que algo que concierne a todo el mundo. En cualquier ámbito y estrato social. La salud.
¿Qué es la salud? La salud es el estado de máximo bienestar físico, mental y social. 
Ésta es la definición de libro. A la hora de la verdad, sabemos que es algo mucho más complejo. En general, las visiones y conceptos generales son mucho más sencillos de describir, que luego a la hora de la verdad saber aplicarlos en base a medidas concretas.
¿Qué determina un estado de bienestar físico? ¿Y psicológico? ¿Cuáles son los determinantes de la salud?


Si fuera tan fácil, o hubiese una opinión homogeneizada de qué se requiere para conseguir una población sana (o que tienda a una mejora exponencial de su salud), probablemente no sería un tema tan polémico. Y posiblemente no se oiría tanto, porque todos desde nuestra propia circunstancia sabríamos qué hacer para llevar una vida saludable. El caso es que no, las cosas definitivamente no son así de simples. Porque la salud es algo determinado por el entorno social, el ámbito familiar y más cercano, y las características personales de cada uno. De manera que no todos necesitamos lo mismo para incrementar nuestro estado de salud.

¿Y cómo saber qué necesito? ¿Qué es exactamente una persona sana? A día de hoy dar una definición es arriesgado (o, al menos, yo no me siento capaz de hacerlo). Pero, a pesar del peso de la subjetividad y el relativismo que antes he mencionado, sí que existen algunas medidas importantes que, de cumplirse, se ha demostrado que mejoran el estado de salud de las personas.
¿Cuales? Buena alimentación, ejercicio, evitar factores de riesgo cardiovascular, ambiente familiar enriquecedor...

¿Y qué más? ¿Qué hacemos si tenemos dudas, si tenemos una recaída y queremos solucionarla? Es lo que se denomina enfermedad, o cualquier situación que empeore el estado de salud.
¿Cómo sé de qué recursos gozo para incrementar mi estado de salud? ¿Qué medidas debo tomar y a dónde puedo acudir para saberlo?

Dejando de lado tantas preguntas y esta breve introducción sobre salud, me parece buen momento para concluir que, a parte de las características personales individuales de cada persona para determinar su salud, es muy importante que todos tengamos consciencia de:

- Qué es la salud
- Cómo se organiza el sistema sanitario
- Qué recursos puedo usar
- Cuando debo y es legitimo usarlos (uso racionalizado y sostenible de recursos sanitarios).

De este modo, y llegando al título, parece razonable dar una educación en salud para poder mantener la estabilidad del sistema sanitario y, así mismo, mejorar el estado de salud de la población.

Un poco de España
Desde la Ley General de Sanidad (1986) que se impuso durante las legislaturas de Felipe González, decimos que nuestro sistema de salud es: universal, gratuito, eficaz, integrado (que integra todos los servicios sanitarios), solidario, equitativo...



A pesar de que ya de por sí con algunas medidas posteriores (Informe Abril 1991, Real decreto 2004, por ejemplo) se han dejado de cumplir algunas de esas premisas (concesiones privatizadoras que limitan los servicios sanitarios que otorga el sistema público, exclusión sanitaria...) lo cierto es que la ley General de Sanidad permitió un crecimiento y un alcance del sistema sanitario a gran escala.

¿Pero qué hay de la premisa "sistema sanitario preventivo"? este término alude a la intención de que el sistema sanitario no sólo se encargue de curar la enfermedad, sino de prevenirla. Para ello se trata de potenciar la Atención Primaria y la Medicina de Familia y Comunitaria, se habla de hacer programas que incluyan la educación en salud...

Por lo que volvemos a lo mismo, ¿es la solución a un óptimo estado de salud la educación? 
Y ese fue precisamente el problema. Contábamos con gran cantidad de nuevas oportunidades, de un presupuesto mucho más amplio que invertir en la salud; pero olvidamos la educación, olvidamos enseñar a la población cuando, cómo y ante qué situaciones deben hacer uso de esos recursos que ahora estaban a su alcance.

Y eso trajo consigo peligrosas consecuencias. Intereses económicos de por medio, mala gestión de los recursos sanitarios, profesionales de la salud cansados de tanta burocracia y pacientes que "no son pacientes". Agotamiento sanitario. Mal trato y mala comunicación médico-paciente.



¿Y qué hacemos? pues parece que una de las soluciones que se plantea es volver a reducir las oportunidades en salud. La introducción del Copago (vía de financiación del sistema sanitario por la que el usuario paga cada vez que lo utiliza, además de con los impuestos), limita la salud por cuestiones económicas. En otras palabras, genera desigualdad. La idea es ayudar a la sostenibilidad del sistema porque todo lo gratuito al final lleva al descontrol y a la falta de regulación.

Olvidemos por un momento que ya de por sí no es legítimo considerar las oportunidades sanitarias en función de la economía. Imaginemos por un momento que se instaura. Y que la población deja de consumir tanto, y realmente comienza a hacerlo por "verdadera necesidad". Llegará un momento en el que las necesidades no cubiertas por culpa de las desigualdades estallen. Y volveremos a tratar de mejorar el estado de salud de la población ampliando las coberturas sanitarias a una población mayor. Y las personas seguirán sin saber cómo utilizar los recursos sanitarios... ¿os suena? vuelta a empezar. Como una noria. ¿No tiene mucho más sentido educar? Es más trabajoso, más difícil de garantizar el éxito, más costoso. Pero más eficiente y sin duda más duradero.

En conclusión, más valen las cosas lentas y bien hechas, que rápidas e incompletas.



2 comentarios:

  1. Así como "salud" es concepto vago, "copago" tiene un sesgo unívoco, sin mucho sentido. En nuestro sistema ya hay copago, de hecho lo ha habido siempre. Por ejemplo, en la prestación farmacéutica del activo, y también en la de MUFACE, sea cual sea la edad del asegurado.

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  2. Me alegra que me ponga este comentario porque efectivamente he dejado varias cosas en el tintero. Es cierto que, como concepto, el copago ya existe en España. La prestación farmacéutica es un ejemplo que todos vivimos. A lo que venía a referirme, en especial, es a la introducción de un copago asistencial, que nunca ha habido; o extenderlo a terrenos que hasta ahora estaban cubiertos por la seguridad social.

    De todas formas, la reflexión sigue ahi. Veo copago pero no veo educación en salud obligatoria.

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